AYUNTAMIENTO

La torre del Consell, la construcción municipal más antigua del sur de la Comunidad Valenciana y cuerpo central del edificio consistorial, se comenzó a edificar en 1441 bajo la dirección del Mestre Beiam, acabándose tres años después. De planta casi cuadrada, tenía dos cuerpos y estaba integrada en la muralla medieval, de tal modo que su parte inferior -la puerta de Guardamar- servía de paso entre las plazas de Baix (Abajo), a extramuros y de Dalt(Arriba), dentro de la vila murada. Esta función práctica adquirió forma artística mediante un gran arco gótico de tres bóvedas ojivales y dos accesos a los lados, que conducen a dependencias municipales, generalmente cerrados. Bajo él transitan a diario miles de ilicitanos.

Adosada a la torre del Consell, en el lado de poniente, se levantaba la lonja, realizada en mampostería sobre arcos de cantería ojivales, que acogía en su interior las actividades de los comerciantes de la época.

Palacio renacentista

En 1548, Sebastià Alcaràs convirtió el conjunto torre-lonja en un palacio renacentista, gracias a la prolongación de la sala del Consell sobre la lonja y a la elevación de la torre, coronada con una galería abierta con arcos de medio punto.

En 1645 se produce la última y definitiva ampliación, construyéndose el ala de levante; así, la torre queda situada en el centro mismo del edificio. La estructura de la lonja también fue modificada, reduciendo una altura la planta baja para ganar una planta intermedia (la actual zona de alcaldía) y reconvirtiendo los antiguos arcos ojivales en arcos de medio punto. Hoy es una sala de exposiciones.

Calendura y Calendureta

Formando parte del edificio consistorial, aunque distanciada del cuerpo principal, en el extremo noreste de la Plaça de Baix se levanta la antigua torre de la Vetla, integrada en la primitiva muralla y conocida popularmente como torre de Calendura, personaje muy querido por los ilicitanos. Su elemento más característico es el reloj, un templete de base cuadrada cubierto por una cúpula, con otra más pequeña en su parte superior.

El conjunto es de 1572, pero en 1759 adquirió carácter de icono local al incorporarle dos muñecos autómatas de madera policromada, bautizados como Miquel, o Calendura, el mayor y Vicent, o Calendureta, el pequeño. Calendura y Calendureta dan las horas y los cuartos golpeando sendas campanas y acompañando el ir y venir de uno de los espacios urbanos más transitados. Tanto el reloj como los muñecos siguen siendo los originales y funcionando como el primer día, aunque con algún retraso de vez en cuando, que los ilicitanos no tienen en cuenta.