Patrimonios de la Humanidad

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  • Palmeral de Elche Basílica de Santa María y Torre Palacio de Altamira
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  • El Misteri
  • Ruta Palmeral de Elche
  • El Misteri
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El Palmeral de Elche destaca por su singularidad y belleza. La UNESCO ha reconocido su valor excepcional al declararlo Patrimonio de la Humanidad. El descubrimiento de huesos de dátiles fosilizados en esta zona del Mediterráneo parece corroborar la teoría de que la palmera tiene presencia en Elche desde épocas prehistóricas. En cualquier caso, fueron los árabes quienes le dieron su definitiva configuración en forma de huertos, creando con la ayuda del regadío un paisaje que ha estado indisolublemente unido al devenir histórico de Elche

La unión ciudad-palmeras se ha mantenido hasta nuestros días en  una notable armonía. Tanto es así que muchos edificios y dotaciones públicas  se levantan en medio de un auténtico mar de palmeras, con una perfecta integración de los espacios habitados con los huertos, formando una combinación de singular estética. El Palmeral, que cuenta con más de 200.000 ejemplares en todo el término municipal, es el mayor patrimonio natural que posee Elche.
El empeño de los ilicitanos por conservar el Palmeral ha permitido mantener los huertos de palmeras una vez que su cultivo dejó de ser económicamente rentable. En los últimos años un número de ellos se han transformado en parques para el disfrute público. También se está haciendo un esfuerzo por la recuperación de los oficios tradicionales y en el estudio de métodos naturales para asegurar la salvaguarda y fomento de los huertos, con la creación del centro de investigación de la palmera datilera, la Estación Phoenix.

Un modo de disfrutar del paisaje y la arquitectura tradicional de los huertos es adentrarse por la ruta del palmeral. Este recorrido, de unos dos kilómetros de longitud, se inicia en el Hort de Sant Plàcido, donde se ubica el Museo del Palmeral, y continua por un trayecto señalizado que invita al visitante a gozar de un agradable  paseo por los caminales que separan los huertos.

El Misteri d'Elx, la más  genuina señal de identidad cultural de la ciudad, es un drama cantado de origen Medieval que ha sido proclamado por la UNESCO Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la humanidad en el año 2001. Se representa cada año los 14 (primer acto) y 15 de agosto (segundo acto), si bien los días 11, 12 y 13 se puede asistir a los ensayos previos. Los años pares también se realizan representaciones extraordinarias los días 29 y 30 de octubre y el 1 de noviembre. El drama tiene lugar en la Basílica de Santa María y relata la dormición, coronación y asunción a los cielos de la Virgen  María. Su supervivencia ha sido posible gracias a la pasión de todo un pueblo. Tras la prohibición de las representaciones teatrales en el interior de las iglesias en el Concilio de Trento, Elx consiguió del Papa Urbano VII en 1632 una bula para mantener viva la Festa. La perseverancia de los ilicitanos la ha convertido en el último vestigio de este tipo de manifestaciones.
La música del Misteri procede de diferentes épocas, y posee melodías medievales, renacentistas y barrocas. La interpretación está a cargo de una capilla de cantores no profesional y una escolanía infantil de voces blancas para el papel de María y de ángeles.
Pero si hay algo que distingue al Misteri d'Elx es la complejidad de su puesta en escena de inspiración medieval, con la división del espacio escenográfico en horizontal-terrestre y vertical-aéreo, y la utilización de aparatos aéreos que le confieren gran espectacularidad.
En el centro del crucero de la Basílica se alza  un escenario cuadrangular (cadafal) al que se accede a través de una rampa (andador), en los que se desarrolla la mayor parte de la acción. En la vertical del escenario se instala un falso cielo que se monta en la base de la cúpula.
Abriendo las puertas del cielo y con la ayuda de una compleja tramoya, descenderá primero un ángel mensajero en la mangrana, y después un coro angélico (Araceli), para recoger a la Virgen en su Asunción a los cielos, donde es coronada por el Padre Eterno desde un tercer artefacto aéreo (Trinitat), momento en el que desde los aparatos y el propio cielo se deja caer una lluvia de oropel que llena de un dorado intenso la atmósfera de la Coronación, sin duda el momento más emotivo de la Festa. El Museo de la Festa, dedicado al Misteri acerca al visitante al mundo de esta singular obra

 

El Museo Escolar de Pusol

Cuando en 2009 la UNESCO le concedió al Museo Escolar de Pusol el honor de entrar en el Registro de Prácticas Ejemplares para la Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial, se reconoció a nivel internacional una labor que lleva en marcha desde los años 60.

En el Museo Escolar de Pusol se encuentran el alma y corazón de muchos ilicitanos que con sus donaciones y colaboraciones han hecho este proyecto sea posible y gracias a los cuales hoy podemos pasearnos por un gran museo, en el que se ha recreado hasta el más mínimo detalle, cómo era la casa tradicional del campo,  cómo era un aula, cómo eran los comercios de principios del siglo XX, etc.

La salvaguarda de la cultura tradicional tanto material e inmaterial, ligada a un Proyecto Pedagógico que implica a toda la comunidad de la partida rural del Pusol, ha dado como resultado que más de 100.000 piezas nos cuenten cómo era la vida, tanto en el campo como en la ciudad, pero no sólo eso. Este Proyecto ha restaurado, conservado y expuesto objetos y lugares de la ciudad que cambiaban y desaparecían con gran rapidez; cohesionó una zona rural de Elche que estaba perdiendo sus raíces debido a la modernización de la economía; dio lugar a un proyecto escolar en que alumnos y profesores han luchado por proteger un patrimonio condenado al olvido  y lo que es más, han hecho con su esfuerzo que todos nosotros podamos hoy disfrutarlo.

Es un museo etnológico, un proyecto pedagógico, un colegio, un recuerdo, un viaje a la memoria, un almacén del tiempo, un Patrimonio de la Humanidad. Todo esto y más es el Museo Escolar de Pusol.