Escapadas

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Un oasis. Eso es Elche. En el Mediterráneo, pero también en medio del tráfago cotidiano. Un lugar para perderse. Y encontrarse. Con todo lo necesario para desconectar. Y lo imprescindible para disfrutar a tope de cuanto requieran nuestro sentidos.

Hay tantos atractivos, que resulta difícil por dónde empezar. El palmeral. Ese puede ser un buen comienzo. Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000, más de 200.000 ejemplares envuelven la vida cotidiana de los ilicitanos. Y de cuantos nos visitan.

El campo vivo (el Camp d'Elx) que abraza amorosamente la ciudad, sus productos agrícolas exquisitos y saludables, los nueve kilómetros de costa casi virgen, las compras (el calzado, producto estrella) convertidas en verdadero festival de precios y calidad, el turismo activo en sus parques naturales, playas y humedales.

Pasado y presente

Las huellas musulmanas, como los Baños Árabes y la torre de la Calahorra; gótico-renacentistas, como el Ayuntamiento y barrocas, como la basílica de Santa María. O el palacio de Altamira, también llamado Alcàsser de la Senyoria, que atraviesa los tiempos para conducirnos desde el periodo islámico hasta las intervenciones señoriales del siglo XVIII.

Este apasionante pasado y presente se recoge en museos como el MAHE (Museo Arqueológico y de Historia de Elche), Municipal de La Festa, Arte Contemporáneo, de la Virgen, Paleontológico y del Palmeral. En los alrededores de la ciudad, dos auténticas maravillas: el yacimiento arqueológico de La Alcudia y el Museo Escolar de Pusol, incluido en 2009 en el Registro de Prácticas Ejemplares de la Unesco.

Misteri y Dama

Y, por supuesto, el Misteri, o Festa d'Elx, primera fiesta española declarada en 2001 Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Y la Dama, nuestra embajadora en el mundo, una de las piezas más exquisitas y reconocidas del arte ibero universal, cuyo hogar fundacional (el busto se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid) es La Alcudia, donde se encontró.

Todo ello acompañado de una sólida oferta hotelera, con establecimientos junto al mar o en pleno bosque de palmeras y una exquisita propuesta gastronómica, reconocida con una estrella Michelin.

No necesitas más.

Escápate. Elche te espera.