BAÑOS ÁRABES

Construidos hacia 1150, los Baños Árabes fueron el tesoro escondido del patrimonio local hasta su rehabilitación y apertura al público, en 1998. Están ubicados en el sótano del convento de la Merced, edificio permutado en 2004 por el Ayuntamiento por un nuevo monasterio para las monjas Clarisas, que lo habitaban. Desde el siglo XIII sufrieron varias transformaciones, hasta quedar convertidos en cuarto trastero y almacén conventual.

Estos baños, conservados casi en su totalidad, constituyen uno de los escasos ejemplos de arquitectura pública islámica que pervive en la Comunidad Valenciana.

Un don divino

Aunque en la ciudad musulmana existían otros baños o hammâm, estos debieron ser los más importantes, al hallarse próximos a la mezquita y a la puerta principal, la Lucentina. Los viajeros que arribaban podían bañarse aquí antes de rezar y de acceder al recinto amurallado.

Para el mundo islámico, el agua es un don divino, relacionado con la sabiduría y la pureza. La cultura andalusí hizo de este rito una práctica placentera, en la que empleaban aceites y esencias. Además, los baños no servían únicamente como lugar de descanso, sino también de reunión social.

La entrada se realiza a través del paseo Eres de Santa Llúcia. Están distribuidos, como era tradicional en estas instalaciones, en tres salas (fría, templada y caliente) paralelas, separadas por arcos y columnas y cubiertas por bóvedas de cañón con lucernarios. Durante el recorrido, una voz en off explica los distintos usos de cada espacio, mientras luces y sonidos recrean el ambiente de los baños originales.